Contactan con nosotros una familia con un usuarios en silla de ruedas muy joven. La preocupación principal de la madre era que su hijo no se quedara en la calle por no poder acceder a su casa con 2 puertas que franqueaban el acceso a la intercomunidad y al bloque donde viven. En varias ocasiones, este chico se había quedado fuera esperando a que un vecino le abriera para poder llegar a su casa, muchas de ellas de noche y lloviendo.

 

La intervención, aunque sencilla técnicamente, fue muy compleja por la cantidad de interlocutores que hay en las comunidades en las que se hace difícil llegar a un consenso cuando se trata de este tipo de intervenciones. Parte del trabajo consistió en apoyar a la familia y facilitarle nuestro soporte para hacer entender a todos los intervinientes que no solo era necesario para esta familia en concreto, sino también, para todas aquellas personas que acceden con el carro de la compra, el coche del bebé, las personas mayores que tienen dificultad a la hora de abrir la puerta, etc, etc, etc… la intervención en estas puertas sería un beneficio para todas las personas de la comunidad.

 

Seis meses después se llega a un consenso y se procede a la motorización y automatización de ambas puertas, siendo necesario llevar el cableado para el motor de la puerta exterior desde el centro del patio donde se encontraba el cuarto eléctrico de la intercomunidad.

 

Tras la intervención, el usuario y todos aquellos que adquirieron un mando para activar el motor de la puerta, disfrutan de una apertura sin necesidad de manipulación para todas las situaciones cotidianas que nos encontramos con dificultad para ello.

 

El usuario nunca se quedó fuera de casa a la intemperie por no poder abrir la puerta de forma autónoma y sin necesidad de que pasara por allí un vecino que le hiciera el favor.

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